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viernes, septiembre 09, 2011

Hallazgo en la Cueva de "El Conejar"

Detalle de la punta de lanza
Una punta de lanza de poco más de tres centímetros de longitud y más de 9.000 años de antigüedad es el primer fruto de los trabajos del equipo Primeros Pobladores de Extremadura en el yacimiento de la cueva de El Conejar. La cavidad situada en la urbanización Vistahermosa centró la campaña de excavaciones de la pasada Semana Santa, y el pequeño fragmento de un arma de caza, es el más valioso resultado de ese trabajo.

"Lo que hoy presentamos es el fruto de nuestro compromiso en el trabajo en el Calerizo. Es un objeto encontrado en la cueva de El Conejar en nuestro empeño por documentar, dar contenido cultural, tecnológico e industrial a esa prehistoria mal conocida y poco desarrollada que hay en la comunidad. Su principal importancia es que nos manifiesta que es del Paleolítico, tiene más de 9.000 años y forma parte, culturalmente, de la integración de todas las culturas paleolíticas de la península", enfatizó Antoni Canals, que codirige junto a Eudald Carbonell las excavaciones en los yacimientos cacereños.

Se trata de un fragmento de una pieza de caza, una punta de asta fabricada por abrasión y sobre la que se realizaron unas incisiones a modo de decoración que ha permitido vincular a las poblaciones del Calerizo con otras del Cantábrico como las que se asentaron en yacimientos como el de Altamira.

"Es un hallazgo de unas características fuera de lo común por lo que nos da a conocer", señaló Canals. De hecho es el primero de estas características que se encuentra en una excavación extremeña y uno de los pocos del oeste peninsular. También es importante porque confirma que las poblaciones que ocuparon El Conejar "son del Paleolítico Superior" y por el hecho de que tanto el soporte como la forma decorativa de la pieza hallada tienen claros referentes en yacimientos franco-cantábricos. La punta es "tipológicamente idéntica a otros objetos de esa zona", dijo Canals,"lo que nos permite considerar que sociedades paleolíticas compartían maneras de hacer, ideas y objetos", añadió.

"Este objeto nos da una nueva visión del Paleolítico en la península", continuó Canals, que constató que con ese hallazgo, El Conejar, "que está demostrando una riqueza importantísima", es un nuevo punto de estudio del Paleolítico Superior.

La presentación de la pieza se produjo en el transcurso de la visita que la consejera de Cultura, Trinidad Nogales, y la alcaldesa, Elena Nevado, realizaron con el equipo de Primeros Pobladores a la cueva de Santa Ana, objeto de estudio de la nueva campaña que se inició el domingo y se prolongará hasta el 18 de septiembre. Los trabajos se centrarán en los yacimientos de El Millar y la Cueva da Santa Ana.

MALTRAVIESO El futuro de la principal cavidad del Calerizo continúa siendo una incógnita. Desde el año 2008 los investigadores no han podido acceder a su interior, tras la decisión de la Junta de cerrarla para estudiar si los trabajos estaban deteriorando el yacimiento.

"Estamos estudiando toda la documentación", señaló Nogales, que abogó por afrontar la cuestión en mesas de trabajo "desde el diálogo y la visión de futuro". En ellas participarán investigadores, y el Instituto de Patrimonio Histórico Español --institución encargada de elaborar los informes sobre el estado de conservación de la cueva-- , y el propósito será definir "una carta de uso del yacimiento" que marcará los pasos a dar en el futuro. Pero no hay fecha y que no es previsible que esté listo para la siguiente campaña de excavaciones, en Semana Santa.

lunes, marzo 21, 2011

El Antropomorfo del Casar de Cáceres


Antropomorfo del Casar de Cáceres
en su emplazamiento original.
Esta estela está considerada deépoca tardorromana aunque para algunos es celtibérica, localizada y dada a conocer hace unos 35 años por el druida Cauceno, quien la encontró empotrada en el muro perimetral del cementerio de la localidad del Casar de Cáceres, a unos 11km de la capital cacereña. Su rara cabeza, sonriente, con cabellos en forma de casco y ojos achinados, sus abultados hombros y las gruesas botas altas que calza, han desatado la imaginación de muchos y el interés de algunos epigrafistas e historiadores que no acaban de descifrar de forma definitiva la inscripción que lleva grabada en el pecho y dice así: I.D.T./ N.I.N./ILVCIA/ SP.N.A./ SVB.DIE/ CH.A./ S.N.

Acerca del significado de las inscripciones existen diversas teorías, pero todas ellas confluyen en desconocer el significado del grabado de la estela. La única palabra completa que se ha podido analizar es “ILVCIA” (ILUCIA) la cuál aparece rotulada a la altura del pecho y que según el geólogo Juan Gil puede tener su raíz en “Lux-lucis” o dicho de otro modo, luz.


Antropomorfo del Casar de Cáceres
en el museo de Cáceres
Esta inscripción sobre antropomorfo del Casar de Cáceres fue estudiada ya por Ricardo Hurtado de San Antonio; de hecho, y sin duda por su singularidad, su imagen preside la portada de su obra sobre los epígrafes cacereños, publicación esta que, aunque en algunos puntos pueda ser -y haya sido, de hecho- revisada, sigue siendo manual de referencia para todo aquel que se quiera introducir en el estudio de la epigrafía alto-extremeña.

Cito, pues, textualmente a HURTADO DE SAN ANTONIO, R.: Corpus Provincial de Inscripciones Latinas - Cáceres, Diputación Provincial de Cáceres-Servicios Culturales. Cáceres, 1977. Memoria de licenciatura dirigida por el Profesor D. Eustaquio Sánchez Salor. Leída en junio de 1976 y calificada con la máxima nota. Dice de esta inscripción lo siguiente:




"199.-Celtibérica.


[Lectura de A. Sánchez Paredes]
I.D.T.
N.I.N.
ILVCIA
SP.N.A
SVD LIE
Ch A
S .N.

[Lectura de C. Callejo Serrano]
I.D.T.
N.I.N.
ILVCIA
SP.N.A
SUB DIE
Ch A
S .N.

[Lectura de R. Hurtado de San Antonio]
I.D.I.
M.I.M.
ILVCIA
SP.M.A
SVDLIE
CK A
S .N.

Descripción: Se trata de una estela antropomórfica de granito gris que representa, simétricamente enmarcada, una extraña figura humana, desnuda, frontal, de cabeza abombada, ojos orientales sonrientes, largo cuello, hombros levantados, brazos pegados al cuerpo, piernas desproporcionadas y musculosas, y pies calzados con unas gruesas botas. La figura es frontal, excepto las piernas y pies que están de perfil.

Su característica más peculiar -vista de conjunto- es su ingenuidad.

Está tallada a bajo relieve. Su conservación es perfecta y milagrosamente intacta a pesar de hallarse durante muchos años empotrada en el muro SE del cementerio del pueblo. Recientemente hemos logrado trasladarla al Museo Provincial de Cáceres.

Mide 1'12 x 48 x 17 cms. La estela está enriquecida con la inscripción que hemos copiado al principio. Son letras latinas, grabadas profundamente, de 5 cms. de altura, puntos elevados muy marcados, en algunos casos sobre las letras.

Las A no tienen trazo trasversal y la E carece del central. La única que desentona del alfabeto latino es la segunda letra de la 6.ª línea, muy similar a la h y a la k de las letras cursivas de Pompeya. Por el tipo de letras: la S casi línea recta, las V triángulos isósceles abiertos, y su tosquedad, podemos aventurar que son del siglo I después de Cristo. Digo aventurar, aunque no descarto la posibilidad de que sea posterior, ya que la romanización fue lentísima en nuestra provincia.

Análisis del texto: Aunque nos encontramos ante letras latinas, sin embargo, a la hora de interpretar el texto, nos vemos imposiblilitados de emplear los clichés de las transcripciones romanas a las letras de la estela que nos ocupa. Podíamos haber hecho combinaciones para que nos encajaran algunas de las fórmulas, pero hubiera sido falseando la historia.

Evidentemente nos encontramos ante un texto redactado en lengua indoeuropea céltica (lusitana o vettona), posiblemente influida ya por el íbero, pero valiéndose de letras latinas, hecho frecuente en provincias.

La única palabra completa es la de la 3.ª línea: ILVCIA, antropónimo femenino con base ibérica ILV, vinculado con los topónimos ibéricos en ILV (Ilvcia al norte de Cástvlo).

Por otra parte, tenemos otro testimonio significativo de la existencia de tal nombre en nuestra provincia, concretamente en Trujillo: ILVCIVS (CIL 5279. Suppl.).

Desgraciadamente, a pesar de los estudios de las lenguas celtas e ibérica, los textos epigráficos son intraducibles. Este hecho puede constatarse también en dos inscripciones existentes en Arroyo de la Luz (CIL 738 y 739), por el momento, intraducibles.

Esta persistencia en utilizar formas indígenas dentro de un contexto y cultura que se iba romanizando, prueban que el elemento céltico e ibérico perduró con pujanza bajo el dominio romano, ratificándolo el crecidísimo número de nombres indígenas, topónimos y deidades autóctonas que registra la epigrafía romana en nuestra provincia y que nos corrobora la existencia de estas inscripciones de Arroyo de la Luz y del Casar de Cáceres, en una zona topográfica que se resistió con terquedad a las influencias culturales romanas.

Lo ideal sería hallar otra Piedra Rosetta que terminara por darnos la clave de las lenguas indígenas de la Península.

Datación: ¿Se puede datar realmente la estela? ¿Corresponde la inscripción al relieve figurativo?

Ante estas y otras preguntas posibles sólo puede contestarse por conjeturas. Personalmente dos soluciones se me ofrecen:

1.ª Que se trate de una estela céltica (lusitana o vettona) de finales de la Edad del Hierro (siglo II antes de Cristo), en honor de una deidad funeraria indígena, influida ya por el cultivo de la forma humana propia de los íberos. Posteriormente, la inscripción se hizo en época romana aprovechando la existencia de la estela para grabar las letras latinas.

2.ª Que haya una perfecta correspondencia entre la estela y la inscripción, esto es, que tanto la forma humana representada como el texto enmarcado en ella fueran realizados en la misma fecha. Yo me inclino hacia esta segunda posibilidad, pues se aprecia una indiscutible coordinación y unidad entre letras y figura, incluso hay similitud entre la tosquedad de relieve figurativo y la grabación del texto. La situaría por la segunda mitad del siglo I después de Cristo.

No creo posible que la estela y su grabación daten del período visigótico, ya que las inscripciones de tal época se caracterizan por el empleo de fórmulas latinas-cristianas y la casi ausencia de abreviaturas.

Resumiendo: se trata de una estela antropomórfica funeraria, representando, bien una deidad de ultratumba, bien la figura, ingenuamente concebida, del difunto o difunta Ilvcia, con una inscripción celtibérica, pero con caracteres latinos y, de momento, intranscribible e intraducible.

Recientemente y gracias a mi insistencia se trasladó al Museo Provincial.

De la existencia de esta piedra supieron los señores Sánchez Paredes y Callejo Serrano, sin embargo, su lectura difiere de la mía."


Esto es lo que dice Hurtado de San Antonio sobre este "Astronauta del Casar", como se le ha denominado jocosamente en alguna ocasión.


Fuente: http://www.13rosas.com/2008/09/una-estela-diferente-el-misterio-del.html
             http://www.celtiberia.net/verlugar.asp?id=669

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lunes, marzo 14, 2011

Restos de cerámica en La Rivera del Marco

Es conocido que toda la Ribera del Marco constituye un área arqueológica donde se encuentran algunas de las claves del surgimiento y la evolución de Cáceres como población. Al realizar el pocillo fueron saliendo fragmentos cerámicos que fuimos separando, lavando y clasificando, por si pudieran darnos pistas sobre el patrimonio histórico que tenemos a nuestros pies. He seleccionado los fragmentos que consideré más interesantes, deseché la numerosa teja árabe y busqué ayuda para su estudio.

Miguel Alba Calzado, arqueólogo del Consorcio de Mérida y especialista en cerámica considera que es normal que encontremos abundantes cerámicas junto al Arroyo del Marco, por dos razones: es una zona tradicional de huertas y la gente abonaba con los detritos que se iban acumulando en los corrales de las casas (a esos estercoleros a veces iba a parar las cerámicas de casa irreparables) y 2º, todo el pie del promontorio cacereño hasta el arroyo ha sido vertedero desde su fundación prerromana hasta el siglo XX. En el caso de nuestra huerta el cercano convento de San Francisco estaría también asociado a buena parte de esas deposiciones. No han aparecido cerámicas romanas, a pesar de los numerosos restos de tégulas en la ladera del camino de la Montaña y de la cercanía de la Vía de la Plata, que transcurría en paralelo a la rivera. Al ser zona aluvial la potencia de depósitos es mucha y puede que no hayamos llegado a ese estrato.
Casi todas las cerámicas parecen recientes, de época moderna, realizadas a torno y diferenciándose tres o cuatro tipos:

1.- Cerámicas de Talavera (Siglos XVIII-XIX). De pasta blanca, decorada y esmaltada. Correspondería a los números 1,2,4, 6, 7, 9 y 10. Se trata de cerámicas de cierto prestigio y uso doméstico (podrían estar asociadas al monasterio). Está decorada con motivos florales azules, violetas y marrones.
2.- Cerámica común de pasta oscura. De paredes finas y amplia curvatura. Con abundante degrasante (pequeños granos de cuarzo y mica) para favorecer la transpiración del barro y refrescar el agua. Proceden de cántaros y cantarillas de gran capacidad para el acopio de agua potable elaborados en los talleres de la zona. Están muy relacionados con el espacio de la fuente y las tareas populares tradicionales de abastecimiento de agua, y pueden datarse en un amplio abanico desde el s. XVI al s. XIX. Corresponde a los números 11 al 17.
3.- Cerámica de pasta roja y paredes vidriadas (impermeabilizadas). De pasta fina, paredes algo más gruesas y bien trabajadas. Asociadas a útiles de cocina, almacenamiento de productos (aceite, miel, vino, agua) y para la cocción (jarras, orzas, cazuelas?). Corresponden a los fragmentos 18 al 26). Algunas presentan la señal del fuego que evidencia su uso doméstico. A pesar de que algunas muestran decoración vidriada muy semejante a las de Salvatierra de los Barros (24-25), Miguel Alba las cree procedentes de talleres de la zona. Hay también muchos fragmentos sin vidriar de pasta roja y tipología semejante (como 28).
4.- El grupo más interesante es el de 3 fragmentos de cerámica medieval árabe (3, 5 y 8), con esmaltes verdosos. Una base muy elaborada y esmaltada, un fragmento de barreño o plato hondo y, la joya de la corona, un fragmento de plato árabe decorado con un precioso verde manganeso y caracteres arábigos.

También han aparecido restos de escoria de hierro y abundante ceniza, por lo que debemos inferir la existencia de una fragua cercana que aprovechara la energía hidráulica de la ribera para el trabajo del metal. Pues lo que ya sabíamos: bajo el asfalto está la huerta, y bajo la huerta, la historia colectiva de los cacereños.

jueves, marzo 10, 2011

El poblado de Zamarrilas


Al sudeste del término municipal de Cáceres, en la vega del río Salor y situado entre las dehesas de la Lagartera y la Zafra, se encuentra el hoy despoblado de Zamarrillas (a veces escrito sin «s» final). Sus coordenadas son: Greenwich, 39º 22’ 20’’ N / 6º 17’ 30’’ W. El terreno que ocupa es una prominencia rocosa al filo de la llanura que deja al sur la estribación meridional de la sierra de los Alcoces y el Arropé, por la parte del Trasquilón, para ir a morir al ribero del Salor, por esta zona embalsado por la presa de Valdesalor, que riega así estas tierras, propicias por tanto para el ganado lanar y bovino que pasta en pradera. Hacia Levante y a distancia de unos 2 Km comienza el término de Torreorgaz. 


Se trata de un caserío de edificaciones robustas, varias de ellas con empaque nobiliario, construidas a base de mampostería y piedra granítica (abundante en la zona) en sillarejos, y no mal conservadas, si exceptuamos algunas techumbres y el castillo que domina el punto más alto, cuya traza se ha perdido en gran parte; también se han perdido o están en completa ruina las edificaciones humildes en material más deleznable que en su día existirían y que no soportaron el abandono humano y los avatares de los tiempos históricos, incluyendo algunos episodios bélicos relativamente recientes como luego veremos. Puede contemplarse igualmente a cierta distancia del núcleo de población una antigua iglesia de una sola nave, en su tiempo bajo la advocación de Nuestra Señora de la Esclarecida y hoy convertida lamentablemente en instalación pecuaria con añadidos espurios. El ábside pentagonal de bien labrados sillares es lo mejor conservado; en el pórtico aún se nos muestran restos del atrio sin techar, con cuatro arcos de frente por uno de fondo. La parte central del cuerpo exterior conserva aún sus primitivos contrafuertes. Junto al ábside de esta iglesia, de traza románica, se situó el cementerio del poblado, según frecuentes muestras óseas que las tareas agropecuarias han hecho aflorar a lo largo del tiempo en este lugar.

Desde la iglesia se accede a la aldea por una vía ancha en ligera subida que conserva todavía el primitivo empedrado para facilitar el paso de los carruajes hacia las viviendas de los más hacendados. A ambos lados de esta vía principal se disponen irregularmente las edificaciones, bien espaciadas por lo general y formando agrupamientos de vivienda y anexos (cuadras, pajares, zahurdas, etc.). Por el interior del poblado discurre una acequia que en lo antiguo llevaría agua procedente de algún manantío situado en la elevación del castillo. La parte final de esta calle desemboca en una explanada donde se ubica la casa principal o palacio (casa de los Muñoces), habitado hasta hace unas décadas y perteneciente a los Sanabria, en la que puede apreciarse sobre el portal un escudo esgrafiado mal conservado con las armas de Ovando-Ulloa. En el lateral que mira al Norte existe un blasón de granito bajo un alfiz datable en el siglo XVI con armas de Ovando, Ulloa, Mogollón y Carvajal que da fe, como después veremos, de las familias dominantes en estas tierras. Otra casa, de la que solo se conservan los muros exteriores presenta en su fachada lateral un esgrafiado apenas visible con el escudo de los Paredes. Subiendo a un risco cercano, hacia Levante, llegamos a las ruinas de un irreconocible castillo o casa fuerte, del que hay testimonio ya estaba en ruinas a finales del siglo XVIII. El ya inútil carácter defensivo de esta construcción dio paso a la utilidad palaciega y de recreo de la casa citada anteriormente.

Para llegar a Zamarrillas con mayor comodidad desde Cáceres debemos tomar desde la Nacional 630 el desvío hacia el pantano de Valdesalor y Torreorgaz (a 9 Km de Cáceres) y recorrer por esta vía secundaria otros 6 Km hasta tomar a la izquierda (justo bajo el acueducto de riego) una pista practicable en coche hasta cerca del poblado, que se vislumbra claramente a medida que nos aproximamos.

Destaca también en este mismo paraje y antes de llegar al arrabal de Zamarrillas, el castillo de la Torrecilla de Lagartera, emplazado en un alto rocoso que domina el río y que conserva una fisonomía fuerte desde lejos por la robustez de su torre, que tiene el almenaje completo. El hallarse en terrenos particulares con abundancia de ganado bovino hace incómoda la visita a este interesante bastión defensivo del siglo XIV. 

Este núcleo de población, aunque pequeño, está documentado, siempre adscrito a la villa de Cáceres, ya desde el siglo XIV, como relata Floriano al describir las lindes de la tierra de Trujillo con la de Cáceres en esta época: «uno y otro cerraban por esta parte el circuito cacerense dejándolo circunscrito a lo que habrían de ser sus términos históricos hasta la secesión de las aldeas (Sierra de Fuentes, Torre de Orgaz, Torrequemada, Torremocha y Zamarrillas)». Sin embargo, el origen de este caserío, como de algunos otros también desaparecidos, tal vez habría que buscarlo en época anterior, en las décadas siguientes a la conquista leonesa (1229) cuando comenzaron a formarse los adehesamientos reales que tenían por finalidad la defensa (defesa) de las cabañas ganaderas pertenecientes al Concejo y sus pastos para salvaguardarlas de las incursiones de los rebaños mesteños que bajaban del reino de León. Esta facultad de acotamiento recogida en los Fueros fue posibilitando la creación de cortijos o incipientes caseríos cuando el aprovechamiento agro-ganadero creciente por las repoblaciones permitió el asentamiento en estos pequeños núcleos que corrieron suerte diversa, muchas veces efímera. El término de Cáceres era muy extenso, y se hacía necesaria la creación de estos poblados, seguramente aprovechando en ocasiones antiguos asentamintos romanos y árabes. 

A la crisis demográfica del siglo XIV, por las epidemias de peste y la regresión en las repoblaciones podría achacarse la desaparición de algunas aldeas dispersas situadas en la tierra de Cáceres, pero también al aislamiento y a factores económicos adversos, como podría ser la organización de la ganadería como aprovechamiento primordial en detrimento de las tareas agrarias: en la sierra de San Pedro desaparecieron Alpotreque (o Castilguerrero), Puebla de Castellanos y Casas del Ciego; en la zona del Tamuja desapareció igualmente Malgarrida, y no quedó rastro tampoco de Borrico Pardo y Borriquillo. Para la doctora García Oliva, sin embargo, la aldea de Zamarrillas se desarrollaría más tardíamente, a finales del siglo XV o principios del XVI, coincidiendo esta apreciación con la datación aproximada de los restos más antiguos del poblado que se encuentran en las ruinas de su casa fuerte o castillo que hemos citado. Este caserío, que nunca llegó a tener término propio, gozó de cierta prosperidad, a pesar del peso cada vez más fuerte de la nobleza que iba en detrimento de los derechos de los vecinos del poblado, los cuales vieron cómo la estructura primitiva que surgió con el asentamiento de los repobladores y los primeros repartos de tierras evolucionó de forma patente hacia el acaparamiento de bienes en manos de las oligarquías con poder en la Villa.


Los datos históricos y descriptivos referentes al arrabal de Zamarrillas se recogen con bastante parquedad y de forma muy fragmentaria en la bibliografía y documentación de archivos, clara muestra de la escasa importancia y cortedad de población del caserío. En las fuentes documentales se exponen con gran profusión mandatos reales, actas, privilegios, etc., referidos a las dehesas comunales de la Zafra y Zafrilla ya desde el siglo XIII., pero Zamarrillas (enclavada en la Zafra) no se menciona hasta una época mucho más tardía, constituida en heredamiento-aldea en manos de particulares.

En este sentido, a mediados del siglo XVI se comienzan a ver propiedades importantes de la familia Ovando en el lugar de Zamarrillas, muy posiblemente la casa fuerte, hoy destruida en gran parte, situada en el altozano (conocida como de los Duranes), y con seguridad la casa-palacio ubicada en el propio poblado que ha sufrido varias transformaciones hasta la actualidad y que conserva escudos de esta familia como citamos al principio. Nicolás de Ovando, en testamento firmado en el año 1564 cita «las casas de campo tierras y asiento y pastos que yo tengo en el heredamiento de Zamarrillas», fundando mayorazgo en favor de su sobrino Hernando de Ovando Ulloa que pasa a ser 1.º señor de Zamarrillas. En el poblado se celebraron a veces fastos de la nobleza, lo que puede darnos idea de su pujanza en determinados momentos históricos; por ejemplo, D.ª María Juana de Ovando y Cáceres casó en el poblado de Zamarrillas en 1749 con D. Gabriel Francisco Arias de Saavedra y Monroy. También D.ª Leonor de Ovando y Vera, 8.ª señora de Zamarrillas, casó en la casa del mismo heredamiento con D. Diego de Ovando Cáceres y Aguilar en 1780, no teniendo descendencia y extinguiéndose así la línea primogénita del mítico capitán D. Diego de Cáceres Ovando.

En cuanto a la economía del heredamiento de Zamarrillas, los datos sobre producción agrícola de sus tierras figuran siempre como partido de la Zafra (de 355 Ha.) junto a Aldea del Cano, Labranzas, Sierra de Fuentes, Torreorgaz y Torrequemada, y la contribución a los totales de producción serían más bien escasos, pues en 1595 los arrendamientos de Zamarrillas ascienden a 79.968 maravedíes, es decir, un 3,5% del total de la Zafra. Siguen siendo bajos los arrendamientos en 1715, ascendiendo los de Zamarrillas, Labranzas y Sierra de Fuentes en conjunto a 592 rs. En cuanto a los precios de compra-venta de las tierras del heredamiento, a pesar de que aumentan moderadamente durante el siglo XVI tampoco son los de Zamarrillas de los más caros.

Otros datos interesantes sobre los edificios del pueblo y sus propietarios se recogen en el Catastro de Ensenada (1753), por el que podemos ver que la casa principal o palacio era propiedad en esta época de José de Ovando Vera, perteneciendo otras varias casas del poblado a Francisco Téllez Golfín. En la última década del siglo, y gracias a la Visita de la Real Audiencia, conocemos que el castillo (posiblemente de las armas de Durán de la Rocha se encontraba ya totalmente arruinado, así como una ermita cercana, de la que no hemos visto vestigio actualmente. 

En informe enviado a la Real Audiencia por los núcleos de la tierra se describe así a Zamarrillas: «Realengo. Se trata de un arrabal de la villa cacereña ubicado a dos leguas. Su término es muy reducido, media legua por un cuarto de legua. Es partido de la Zafra, asciende a ochocientas fanegas para solo 22 vecinos». Unos años después, en el Interrogatorio de Tomás López (1798) y en una época anterior a la presunta destrucción del poblado por tropas francesas, únicamente se menciona a Zamarrillas en los datos referentes a Cáceres, al no constituir por sí solo entidad suficiente para contestar a las preguntas del interrogatorio. Así, se cita lacónicamente «el arrabal de Zamarrillas, al mediodía, dos leguas». En la pregunta 6.ª sobre bosques, montes y florestas se cita de nuevo la aldea (y la descripción no es precisamente un alarde de belleza literaria): «Buelve a subir la sierra haciendo cortadura por la casería de Lagartera, desde donde buelve a subir hasta otra cortadura en el camino que va al arrabal de Zamarrillas». Finalmente, y ya en el siglo XX nos son de ayuda los datos recogidos en el libro de yerbas de 1909, donde consta el heredamiento, de 2.500 fanegas, dividido en dos partes. Son sus linderos generales Lagartera, Zafrilla (creemos quiere decir Zafra) y Dehesijos, y el término de Torreorgaz.
Señala su autor que «dentro de él estuvo enclavado el antiguo pueblo de Zamarrillas, hoy deshabitado y en ruinas, pero aún se conservan seis casas, habitadas para prestar servicio a los arrendatarios». Estas casas se mencionan con sus nombres correspondientes, a saber: casa-palacio de los Muñoces, con 13 habitaciones, muralla, tinado para 30 reses, cuadra y pajar; Casa Grande, con 8 habitaciones, muralla y 3 cuadras; Casa de las Roldanas, con 11 habitaciones, muralla, tinado para 12 reses, cuatro cuadras y un horno de cocer pan; Casa de Merino, con 5 habitaciones, un tinado para 10 reses, tres cuadras y un corral; Casa Chica, de 7 habitaciones, y finalmente la llamada casa de los porqueros, con una habitación y un tinado. También habla Villegas de que «hay además una porción de casas en ruinas que pertenecieron al antiguo poblado». Estas casas humildes han desaparecido en el transcurso de la última centuria. Eran sus propietarios en 1909 Don Alvaro M.ª de Ulloa y Fernández Durán, Conde de Adaneros y Don Enrique Gómez Sigüenza, por su esposa doña Julia Muñoz Mayoralgo. En la actualidad sigue el heredamiento dividido en dos partes, perteneciendo la porción que contiene el palacio de los Muñoces a la familia Sanabria.

El arrabal de Zamarrillas constituye una privilegiada muestra de aldea medieval que ha llegado a nuestros días medianamente conservada, siendo una excepción a las muchas que jalonaron la tierra de Cáceres entre los siglos XIII al XVIII y que fueron desapareciendo poco a poco debido a la miseria a la que se veían sometidos sus moradores. Constituye, por este motivo, un interesante ejemplo de poblamiento rural en la dehesa-heredamiento cacereña, que da testimonio tanto de la estructura de propiedad de la tierra, como de los modos de aprovechamiento por parte de sus dueños.

La destrucción definitiva de esta aldea en la Guerra de la Independencia, cuando ya languidecía la vida diaria en el arrabal desde varias décadas antes, es un episodio no suficientemente claro que convendría sacar a la luz para así reunir algún dato más de interés histórico que acompañara a la ya de por sí escasa documentación de este olvidado enclave próximo a Cáceres.

FUENTES: ALFONSO CALLEJO CARBAJO. Revista Alcántara. nº 53-54                   http://www.torreorgaz.net/informacion/zamarrillas/
                   http://www.castillosnet.org/programs/castillosnet.php?tip=vis&dat=caceres/CC-CAS-065&fot=0&num=1
                   http://lusipedia.blogspot.com/2009/01/blog-post_08.html
                   http://lusipedia.blogspot.com/2009/01/lusopedia.html




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domingo, febrero 13, 2011

Los restos de San Juan

Operario mostrando los huesos
En agosto de 2004 los operarios que trabajaban en las obras de canalización del gas en la Plaza de San Juan se toparon con un repentino hallazgo. 

La apertura de una zanja, junto a la iglesia, dejó al descubierto restos óseos cuyo origen parece remontarse siglos atrás. Los expertos recuerdan que en los alrededores de los templos antiguos se realizaban enterramientos de forma habitual, y de hecho este cuerpo apareció tumbado, completo, con cráneo, torso y extremidades.

El sacerdote de San Juan recordó que la iglesia tenía antaño varios terrenos anexos junto a la puerta principal, al ábside (plaza de San Juan) y al lateral que linda con la plaza del Doctor Durán. "Antiguamente no existían cementerios: la gente se enterraba bajo el pavimento de las iglesias y más tarde, por falta de espacio, en los camposantos que las circundaban. Esto explicaría el hallazgo", indicó. El templo, de estilo gótico, se construyó entre los siglos XIII y XVIII.



Fuente: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=126380


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jueves, febrero 10, 2011

Los restos del Hospital de la Piedad

Entrada trasera de la Real Audiencia
de Extremadura
Dos fémures y un trozo de maxilar con dientes, esos fueron los restos que aparecieron en el 2006 durante los trabajos de excavación que se llevaron a cabo para la construcción de viviendas en el solar anexo al que fuera teatro Principal de Cáceres, en la plaza de las Canterías. El historiador Francisco Acedo manejó la hipótesis de que estos restos humanos podrían pertenecer al extinto cementerio del Hospital de la Piedad, situado en la actual Audiencia, al lado del terreno donde han aparecido los huesos. El hospital se fundó en 1612 y era solo para hombres. Cuando éstos fallecían, y como la mayoría vivían de la caridad y padecían enfermedades contagiosas, eran enterrados en cal viva y a las puertas del centro (únicamente a los nobles se reservaba el privilegio de recibir sepultura en el interior de las iglesias). Acedo también piensa que los restos podrían remontarse a este periodo teniendo en cuenta que Cáceres no tuvo su primer cementerio hasta finales del XVIII y que los terrenos del teatro fueron de titularidad eclesiástica.

La sede de la Real Audiencia de Extremadura se creó, en el antiguo Hospital de la Piedad de Cáceres, construido en el siglo XVII, se inauguró con el discurso del ribereño Juan Meléndez Valdés del 27 de abril de 1791, después de haberse realizado las visitas de los partidos de la provincia encomendadas a los nuevos ministros para realizar un informe de los pueblos que pasaban a formar parte de su jurisdicción. Aunque la idea fue de Carlos III, que dio el visto bueno en 1776, fue el rey Carlos IV, quien crea la Real Audiencia de Extremadura por una Pragmática del 30 de mayo de 1790.

             http://www.celtiberia.net/verrespuesta.asp?idp=9947


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miércoles, febrero 09, 2011

Los restos de San Mateo

El 21 de febrero de 2008 durante las obras que se realizaron en la Calle Ancha para la acometida del gas, aparecieron huesos humanos, en concreto fragmentos de dos cráneos y un fémur casi entero. 

Los huesos, pertenecen al cementerio de San Mateo. Durante toda la Edad Media y Moderna la gente se enterraba alrededor de las parroquias. Hasta bien entrado el siglo XVIII, no se comenzaron a aplicar en las ciudades medidas higiénicas que incluían la construcción de los camposantos fuera de las mismas. En Cáceres, el primer cementerio de estas características se situó al lado a la ermita del Espíritu Santo, y del mismo actualmente no queda más que el arco que se encuentra a la entrada de la Avenida de la Hispanidad.

Hace más de un siglo, Juan Sanguino se refería a los cementerios parroquiales en sus Notas referentes a Cáceres. Explicaba la ubicación de cada uno de los que se tenía noticia y hablaba también del hallazgo de algún que otro hueso en el transcurso de obras de canalización, como ha sucedido en San Mateo, San Juan y Santiago:

Al hacer excavaciones alrededor de las iglesias parroquiales para la conducción de aguas de las Minas u otras obras se han encontrado los restos humanos de los enterrados allí en otros siglos. Aun en el Potro de Santa Clara, al rebajar el piso para dar más suavidad a la acera que pasa por delante de la portería del convento, se encontraron huesos y alguna moneda, que no llegué a ver.

En algunas piedras de las casas que rodeaban la parroquia se esculpía la palabra Cementerio, como pueden verse aún hoy en variadas abreviaturas. Refiriéndose al de San Mateo, se hallan en la Casa del Sol, esquina a la calle de la Monja, y en la esquina de la casa que lleva los blasones de los Ulloas en la calle Ancha, que hace esquina a la Plazuela, dando su frente a la Parroquia la inscripción, por cierto, poco visible, por la contextura del granito.

Junto a Santa María puede leerse lo mismo, bajo el balcón de esquina de la primitiva casa de los Carvajales, y en la pared de lo que es hoy jardín de la misma casa, frente a la verja de Santa María o del antiguo Convento de Jesús. En esta piedra pocos se habrían fijado, pues está baja, tocando con la acera, y confusa su lectura. Dicen si las tapias en que está, donde se ve que hubo una puerta, y hay una reja, fueron de una casa que algunos señalan con el nombre de Casa Quemada.

Junto a Santiago, en la casa esquina a la calle de Caleros, también se nota la inscripción, aunque blanqueadas; y en San Juan se lee en el mismo muro de la sacristía, en la parte que da hacia la calle de Gallegos en su entrada.


(J. Sanguino Michel, Notas referentes a Cáceres, ed. Norba, 1996 [facsímil del original de 1903-1920], n. n.º 10, pp. 19-20 )

Sobre el cementerio de San Mateo, todavía hoy puede distinguirse una de las abreviaturas de las que nos habla Sanguino, inscrita sobre un sillar en la esquina de la Casa del Sol.






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viernes, febrero 04, 2011

Los restos de Maltravieso

Antoni Canals en el interior de Maltravieso
En 2009 daba sus primeros pasos el Proyecto Primeros pobladores, con el propósito de estudiar la cueva de Maltravieso y las demás de la ciudad. El director de estas excavaciones que se llevaron a cabo en la Cueva de Maltravieso, en Cáceres, y uno de los responsables del equipo Primeros Pobladores de Extremadura (EPPEX), Antoni Canals, afirmó que los estudios paleoantropológico y paleopatológico efectuado en los restos humanos del yacimiento demuestran que éste fue una necrópolis. Canals matiza que los restos humanos pertenecen a la especie Homo Sapiens, que algunos de ellos fueron descubiertos en 1951 y otros en 2002, los restos datan de una antigüedad cercana a los 3.500 años, todo ellos fueron hallados en la sala denominada Del Descubrimiento.

El valor de los restos arqueológico de la necrópolis hallada en Maltravieso ayudará a conocer las patologías directamente relacionadas con el modo de vida de hace unos 1.500 años antes de Cristo. En concreto, el investigador ha ponderado la importancia de las patologías advertidas en los individuos 1 y 7, que por deferencia a la capital cacereña han sido denominados Montaña y Jorge, respectivamente.

El cráneo de Montaña, mujer a la que se le suponen 22 años, fue encontrado en 1951 y estaba trepanado, un detalla que hace pensar a los investigadores en la cultura médica de aquella época, pues posiblemente, según ha dicho, sufrió alguna especie de operación para intentar solucionar la tortícolis congénita que padecía. "Lo realmente inaudito es que sobreviviera, como así pasó, no sólo por la intervención en sí, como por todos los procesos infecciosos a los que debió enfrentarse, con los medios de esa época".

El diagnóstico más probable debido a las lesiones identificadas en el cráneo (asimetrías del temporal izquierdo, de los cóndilos occipitales y de los huesos zigomáticos) es una probable tortícolis congénita. . "Las lesiones sufridas son serías consecuencia de un largo proceso degenerativo iniciado por esta patología, por lo que podemos inferir que la trepanación fue una consecuencia de la tortícolis y no al revés".

En cuanto a Jorge, un individuo de ocho años, han sido identificados varios procesos patológicos que afectaron al individuo en vida y que se concretan en las líneas de Harris de las dos tibias. Ello refleja problemas de interrupción de crecimiento, seguramente debido a deficiencias alimentarias, enfermedades infecciosas o desórdenes metabólicos, matiza. Además en la mandíbula hay restos de caries y sarro por lo que se podrá estudiar el tipo de alimentación que efectuaban estos cacereños.

El estudio de los doce individuos identificados arroja que seis de éstos eran adultos y seis inmaduros, por debajo de los 10 años.

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miércoles, febrero 02, 2011

Restos en Santiago

Excavaciones para estudiar los restos
A finales de febrero de 2009 se realizaban obras en la plaza de la Iglesia de Santiago, con el resultado de encontrase diversos restos arquitectónicos, materiales y humanos. Los restos arquitectónicos, que en un principio se pusieron en relación con los resto de la Vía de la Plata, después de diversas opiniones, se concluyo que eran los restos de un edificio industrial agrícola de una época por determinar, según ha informado la directora general de Patrimonio Cultural de la Junta de Extremadura, Esperanza Díaz.

Los restos óseos, piezas de cerámica y estructuras arquitectónicas aparecidas cuando los servicios municipales procedían al soterramiento de unos contenedores de basura, propiciaron que ciertos colectivos dedujeran que el descubrimiento realizado formaba parte de la calzada romana. Sin embargo, Díaz aseguró en su momento, que los estudios llevados a cabo en la intervención arqueológica reflejan que se trata de zona de enterramiento utilizada desde mediados del siglo XIII al encontrase en una zona anexa al templo cristiano, y en un plano inferior, un edificio extramuros, del siglo I, "pero no hay indicios que hagan pensar que se trata de la Vía de la Plata".

El arqueólogo de la Oficina de Rehabilitación, José Antonio Estévez, indicó que en la excavación aparecieron tres tipos de restos, contemporáneos, relacionados con la Plaza de Santiago; a un metro de profundidad una fase funeraria, de la que ya tenían noticias; y a 1,80 metros "nos encontramos con un nivel de piedra indeterminado romano".

En este sentido, Estévez señaló que cuando aparecieron los primeros restos líticos, "comenzamos a trabajar con la hipótesis de que se tratara de una calzada romana, de la cual hay muchas tipologías dependiendo del tránsito y de los vehículos que pasaran por ella".

Esto les obligó a ampliar en dos ocasiones la zona excavada, hasta unos 25 metros cuadrados, para intentar encontrar los elementos que definen una calzada, como una superficie de rodadura, bordillos o márgenes laterales o trabajos previos de excavación, "pero no encontramos nada de eso".

En su opinión, esa construcción puede tratarse de una lechada para preparar otro tipo de pavimentos, o una construcción de tipo agropecuario, "en fin, puede ser muchas cosas, lo único que sabemos es que se trata de un edificio que tiene tres muros perpendiculares, nos falta el cuarto, que no tiene techo y que es extramuros".

También argumentó que el pavimento es bastante "heterogéneo, con pizarra y cuarcita", pero todos esos restos se encuentran bastante deteriorados, "por la importante actividad funeraria que allí se ha llevado a cabo durante cerca de seis siglos, y que ha hecho que se haya procedido a la remoción de los materiales. Hemos llegado a encontrar -ha subrayado- cráneos y otros restos óseos de la etapa medieval, junto con vajillas y cerámicas romanas, lo cual complica en gran manera el estudio arqueológico".

Fuente: http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/4343/los-restos-arqueologicos-en-la-iglesia-de-santiago-de-caceres-no-son-de-la-via-de-la-plata

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lunes, enero 31, 2011

Expolio en las minas

El primer depósito de agua de la capital cacereña ha perdido un elemento muy significativo de su antigua estructura. Construido hace más de un siglo, la parte superior del edificio de impulsión ha sido expoliada y también las escaleras que daban acceso a la plataforma. Se trata de una instalación simbólica del pasado cacereño y en concreto del entramado minero del pozo de la Esmeralda, cuya silueta, muy característica, ha quedado mutilada para siempre. Ha sido un robo más de los muchos que se vienen sucediendo desde hace décadas en las viejas minas, donde han llegado a desaparecer edificios enteros, incluso las vigas.


Estos saqueos duelen más que nunca, puesto que las minas de Aldea Moret se encuentran en trámites para convertirse en Bien de Interés Cultural (BIC), una figura que otorga la Junta de Extremadura y que garantizaría su protección. Además, serviría de lanzadera a otros proyectos, ahora en ciernes, para rehabilitar la zona y darle vida. No obstante, durante las últimas décadas se ha perdido el esplendor de los antiguos yacimientos (el deterioro es patente y los edificios se vienen abajo) pese a la importancia de su pasado: la mina trajo el progreso a la ciudad y una intensa actividad industrial que no ha vuelto a conocerse.

La Esmeralda es uno de los pozos que más elementos conserva "y uno de los pocos ejemplos que quedan para estudiar las viviendas de los mineros (...) Además de poseer la única chimenea que aún puede verse de los viejos hornos, es también la única que conserva las torres de acero de las instalaciones que abastecían de agua a Cáceres", explican los historiadores Francisco García Moya, Fernando Jiménez Berrocal y Juan Carlos Martín Borreguero en el libro La vida minera en Aldea Moret . Son las partes altas de estas torres las que han desaparecido. De hecho, sobre el terreno se aprecia cómo han desatornillado las estructuras para llevárselas. El robo se ha producido durante los últimos meses --a principios de primavera aún estaban las torres íntegras-- sin que se conozca la finalidad (como chatarra, por capricho o vandalismo). El resto del armazón también se encuentra deteriorado, lleno de pintadas.

MAS DE UN SIGLO El depósito es muy antiguo. Según recuerda Fernando Jiménez Berrocal, en principio se creó para evitar que el agua del Calerizo entrara en las galerías e impidiera la extracción de mineral, al igual que en otros pozos de la zona. "Las bombas funcionaban las 24 horas, todos los días del año", relata. El 21 de enero de 1899 se constituyó la Compañía de Aguas de Cáceres para abastecer a la ciudad desde estos depósitos aprovechando sus reservas. "Fue el primer sistema que tuvo Cáceres y había canalizaciones hasta la ciudad, aunque en principio el agua no era muy apreciada por su calidad y la gente prefería seguir acudiendo a las fuentes", explica Jiménez Berrocal. Buena parte de Cáceres ha seguido abasteciéndose del Calerizo hasta el año 2003, cuando Mejostilla y otras barriadas del noreste ya pasaron a depender del embalse del Guadiloba.

Este antiguo patrimonio es el que se ha visto nuevamente cercenado. "Viene ocurriendo desde hace largos años por culpa de todos, por dejadez y pasividad. Los viejos pozos y edificios apenas tienen vigilancia y los ciudadanos tampoco llamamos a la policía cuando vemos algo sospechoso", lamenta el presidente vecinal del poblado minero, Francisco Luis López. El barrio espera que la declaración de BIC cambie "por fin" las cosas y que nadie vuelva robarles el pasado, el suyo y el de toda la ciudad.

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sábado, enero 29, 2011

El aljibe del foro de los Balbos

Restos del aljibe descubierto

El último hallazgo que sacaron a la luz las obras de la plaza Mayor puede ser un aljibe del siglo XVI asociado a la construcción de las antiguas casas consistoriales que ocuparon en su día el Foro de los Balbos. Son las conclusiones del informe que elaboró el arqueólogo de Patrimonio que analizó la estructura. En él se hace constar además que junto a ese depósito hay otra cavidad excavada en la roca, de planta cuadrada, que se reutilizó para las zapatas de cimentación de esas casas consistoriales y que por tanto tendría una antigüedad mayor.

De hecho, según el informe, esa segunda estructura podría estar relacionada con las murallas almohades de la ciudad, con lo que sería aproximadamente del siglo XII.

En el mismo documento se recomienda que "por la entidad y la calidad histórica" de ambas estructuras, se pongan en valor, consolidándolas y convirtiéndolas en elementos visibles del espacio urbano.

Precisamente esa cuestión fue una de las que abordó ayer la comisión del Plan Especial, que acordó algo diferente, según explicó la alcaldesa Carmen Heras. "La comisión del Plan Especial determina que debe taparse, pero dejar una huella de su existencia", señaló. El comité de expertos considera que dejar abierto el aljibe podría suponer que este "acumule basura", señaló Heras, a las preguntas de este diario sobre la decisión adoptada. Lo que no se ha determinado aún, según expresó, es si el cierre que se haga de ambos depósitos permitirá ver su interior (un sistema acristalado) o si por el contrario se optará por otro tipo de cerramiento. Lo que sí dijo es que lo que habrá será "algo que marque la zona que ocupa ese aljibe".
Fuente de la noticia: http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=546443


¿Qué marque la zona? Osea, taparlo y que no se vea nada de nada, solo una triste chapa o marca que diga Debajo de todas esas baldosas hay un aljibe, contémplenlo en toda su magnitud. Tan importante es gastarnos el dinero de todos los contribuyentes para crear una zona de conciertos, la cual, con los impuestos de los ciudadanos cacereños entierre nuestro pasado ¡Expongan el pasado, muéstrenlo, promocionenlo, denle la importancia que se merece y dejen de ser políticos tan catetos, más que los lados de un triángulo! Ya que no había necesidad de una remodelación tan brutal de la plaza y a ninguno de nosotros nos preguntaron, respeten por lo menos nuestra cultura y nuestro pasado.


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