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viernes, septiembre 09, 2011

Hallazgo en la Cueva de "El Conejar"

Detalle de la punta de lanza
Una punta de lanza de poco más de tres centímetros de longitud y más de 9.000 años de antigüedad es el primer fruto de los trabajos del equipo Primeros Pobladores de Extremadura en el yacimiento de la cueva de El Conejar. La cavidad situada en la urbanización Vistahermosa centró la campaña de excavaciones de la pasada Semana Santa, y el pequeño fragmento de un arma de caza, es el más valioso resultado de ese trabajo.

"Lo que hoy presentamos es el fruto de nuestro compromiso en el trabajo en el Calerizo. Es un objeto encontrado en la cueva de El Conejar en nuestro empeño por documentar, dar contenido cultural, tecnológico e industrial a esa prehistoria mal conocida y poco desarrollada que hay en la comunidad. Su principal importancia es que nos manifiesta que es del Paleolítico, tiene más de 9.000 años y forma parte, culturalmente, de la integración de todas las culturas paleolíticas de la península", enfatizó Antoni Canals, que codirige junto a Eudald Carbonell las excavaciones en los yacimientos cacereños.

Se trata de un fragmento de una pieza de caza, una punta de asta fabricada por abrasión y sobre la que se realizaron unas incisiones a modo de decoración que ha permitido vincular a las poblaciones del Calerizo con otras del Cantábrico como las que se asentaron en yacimientos como el de Altamira.

"Es un hallazgo de unas características fuera de lo común por lo que nos da a conocer", señaló Canals. De hecho es el primero de estas características que se encuentra en una excavación extremeña y uno de los pocos del oeste peninsular. También es importante porque confirma que las poblaciones que ocuparon El Conejar "son del Paleolítico Superior" y por el hecho de que tanto el soporte como la forma decorativa de la pieza hallada tienen claros referentes en yacimientos franco-cantábricos. La punta es "tipológicamente idéntica a otros objetos de esa zona", dijo Canals,"lo que nos permite considerar que sociedades paleolíticas compartían maneras de hacer, ideas y objetos", añadió.

"Este objeto nos da una nueva visión del Paleolítico en la península", continuó Canals, que constató que con ese hallazgo, El Conejar, "que está demostrando una riqueza importantísima", es un nuevo punto de estudio del Paleolítico Superior.

La presentación de la pieza se produjo en el transcurso de la visita que la consejera de Cultura, Trinidad Nogales, y la alcaldesa, Elena Nevado, realizaron con el equipo de Primeros Pobladores a la cueva de Santa Ana, objeto de estudio de la nueva campaña que se inició el domingo y se prolongará hasta el 18 de septiembre. Los trabajos se centrarán en los yacimientos de El Millar y la Cueva da Santa Ana.

MALTRAVIESO El futuro de la principal cavidad del Calerizo continúa siendo una incógnita. Desde el año 2008 los investigadores no han podido acceder a su interior, tras la decisión de la Junta de cerrarla para estudiar si los trabajos estaban deteriorando el yacimiento.

"Estamos estudiando toda la documentación", señaló Nogales, que abogó por afrontar la cuestión en mesas de trabajo "desde el diálogo y la visión de futuro". En ellas participarán investigadores, y el Instituto de Patrimonio Histórico Español --institución encargada de elaborar los informes sobre el estado de conservación de la cueva-- , y el propósito será definir "una carta de uso del yacimiento" que marcará los pasos a dar en el futuro. Pero no hay fecha y que no es previsible que esté listo para la siguiente campaña de excavaciones, en Semana Santa.

viernes, febrero 04, 2011

Los restos de Maltravieso

Antoni Canals en el interior de Maltravieso
En 2009 daba sus primeros pasos el Proyecto Primeros pobladores, con el propósito de estudiar la cueva de Maltravieso y las demás de la ciudad. El director de estas excavaciones que se llevaron a cabo en la Cueva de Maltravieso, en Cáceres, y uno de los responsables del equipo Primeros Pobladores de Extremadura (EPPEX), Antoni Canals, afirmó que los estudios paleoantropológico y paleopatológico efectuado en los restos humanos del yacimiento demuestran que éste fue una necrópolis. Canals matiza que los restos humanos pertenecen a la especie Homo Sapiens, que algunos de ellos fueron descubiertos en 1951 y otros en 2002, los restos datan de una antigüedad cercana a los 3.500 años, todo ellos fueron hallados en la sala denominada Del Descubrimiento.

El valor de los restos arqueológico de la necrópolis hallada en Maltravieso ayudará a conocer las patologías directamente relacionadas con el modo de vida de hace unos 1.500 años antes de Cristo. En concreto, el investigador ha ponderado la importancia de las patologías advertidas en los individuos 1 y 7, que por deferencia a la capital cacereña han sido denominados Montaña y Jorge, respectivamente.

El cráneo de Montaña, mujer a la que se le suponen 22 años, fue encontrado en 1951 y estaba trepanado, un detalla que hace pensar a los investigadores en la cultura médica de aquella época, pues posiblemente, según ha dicho, sufrió alguna especie de operación para intentar solucionar la tortícolis congénita que padecía. "Lo realmente inaudito es que sobreviviera, como así pasó, no sólo por la intervención en sí, como por todos los procesos infecciosos a los que debió enfrentarse, con los medios de esa época".

El diagnóstico más probable debido a las lesiones identificadas en el cráneo (asimetrías del temporal izquierdo, de los cóndilos occipitales y de los huesos zigomáticos) es una probable tortícolis congénita. . "Las lesiones sufridas son serías consecuencia de un largo proceso degenerativo iniciado por esta patología, por lo que podemos inferir que la trepanación fue una consecuencia de la tortícolis y no al revés".

En cuanto a Jorge, un individuo de ocho años, han sido identificados varios procesos patológicos que afectaron al individuo en vida y que se concretan en las líneas de Harris de las dos tibias. Ello refleja problemas de interrupción de crecimiento, seguramente debido a deficiencias alimentarias, enfermedades infecciosas o desórdenes metabólicos, matiza. Además en la mandíbula hay restos de caries y sarro por lo que se podrá estudiar el tipo de alimentación que efectuaban estos cacereños.

El estudio de los doce individuos identificados arroja que seis de éstos eran adultos y seis inmaduros, por debajo de los 10 años.

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jueves, septiembre 17, 2009

Trabajos en Santa Ana

Interior de la Cueva de Santa Ana
Alejados de la imagen prototípica de una excavación arqueológica, los investigadores de Primeros Pobladores se abrían ayer paso en la cueva de Santa Ana con los mismos martillos neumáticos que se utilizan para abrir cualquier zanja. "La roca caliza de esta zona llevan mucho hierro y es imposible hacerlo de otra forma", explicaba al pie de la intervención Eudald Carbonell, uno de los arqueólogos que durante la última década ha liderado la investigación sobre ´los primeros cacereños´. La intervención forma parte de las campañas periódicas que lleva a cabo este equipo desde el año 1999 y en ella participan este año 25 personas, principalmente estudiantes de la Uex, pero también de universidades de Galicia, Madrid, País Vasco y Andalucía.

El objetivo en esta zona es intervenir un sector de 18 metros cuadrados para bajar hasta el área más antigua de la cueva de Santa Ana. "Estimamos que puede tener entre medio millón y un millón de años, por lo que puede ser la ocupación en cueva más antigua en el oeste peninsular", decía Carbonell. La investigación en este yacimiento se encuentra aún en una fase inicial, puesto que los restos que hasta el momento se han encontrado, "son importantes", pero "han aparecido de una forma inconexa", matiza otra de las integrantes del grupo de trabajo, Nova Barrero. Entre esos hallazgos está una de las colecciones de bifaces (un tipo de herramienta prehistórica tallada por ambos lados) más importante del oeste peninsular, además de restos animales. Los investigadores creen que destapar la zona más antigua puede proporcionarles, además de hallazgos, datos muy valiosos como "a qué periodo se remonta que cuáles hay en su interior", explica el arqueólogo.

Piqueta en El Millar

Con el cierre de Maltravieso y los nulos resultados en la cueva del Conejar (donde tras retirar toneladas de tierra y alcanzar el fondo de la cueva comprobaron que no había nada) los esfuerzos del equipo de investigación se centran en esta cueva situada en una ladera del Cimov y en el yacimiento al aire libre El Millar, situado en Malpartida de Cáceres. Al contrario que en el caso de Santa Ana, el de El Millar se trata de un yacimiento ´bajo control´ en cuanto a que, aunque fue una zona de humedales y caza, saben que por las características del suelo de la zona solo se han conservado los restos líticos, principales hallazgos de este espacio que sirve de campo de aprendizaje a nuevos integrantes del equipo. Ellos sí, piqueta y pincel en mano, se van abriendo paso en el terreno de forma pausada. Las excavaciones de esta campaña se prolongarán hasta finales de la próxima semana y para otras futuras están pensando en acometer otros yacimientos en el norte de la región. "Solo se ha intervenido una parte insignificante", señala Antoni Canals. Tan insignificante, que el arqueólogo y codirector de este proyecto considera que las actuaciones durante la última década no han afectado ni al 1% del material que se estima que hay en la región.
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viernes, octubre 27, 2006

Prehistoria

Este apartado está dedicado a los primeros pobladores de Cáceres, por lo tanto trataré el periodo Paleolítico y Neolítico a través de la situación, descripción, hallazgos y estado actual de las distintas cuevas situadas en la ciudad. Este apartado lo he estructurado con los siguientes puntos:
1. Maltravieso.
2. Una propuesta cronológica para las manifestaciones de Maltravieso.
3. El conejar.
4. Cueva de Santa Ana.
5. La becerra


1. Maltravieso

Los primeros restos de asentamientos humanos en Cáceres se encuentran en la Cueva de Maltravieso que contiene valiosaspinturas rupestres, fundamentalmente dibujos de manos en negativo, puntas de flechas y algunos animales. Esta cueva, del Paleolítico Superior, tiene unos 25.000 años de antigüedad. Actualmente la cueva se encuentra cerrada al público, pero se puede visitar una magnífica reproducción, el Centro de Interpretación, justo al lado de la Cueva.
La Cueva de Maltravieso se encuentra situada en la zona Sur de la ciudad de Cáceres. Su entrada se abre en el frente de una antigua cantera utilizada para la extracción de las calizas paleozoicas en las que se desarrolla la cavidad, cantera que en la actualidad ha sido transformada en un parque urbano. Esta zona calcárea es conocida en Cáceres con el nombre de El Calerizo y durante mucho tiempo constituyó una de las áreas urbanas más deprimidas económicamente de la ciudad, precisamente por los problemas geotécnicos que plantean las características del subsuelo de cara a la construcción, a los que hay que unir los debidos a las antiguas explotaciones mineras abandonadas de fosfatos y calizas llevadas a cabo en esta formación carbonatada desde tiempos históricos (I.G.M.E., 1985).

En la primera publicación científica sobre la cueva (Callejo Serrano, 1958) ya aparecen las primeras notas sobre sus características geológicas escritas con gran acierto por el profesor Dr. F. Hernández Pacheco, quien en 1951 realizó su primera visita a esta cavidad cacereña (Jordá Pardo, 1992).

Desde el punto de vista geológico, la Cueva de Maltravieso se encuentra ubicada en el extremo centro-meridional del occidente de la zona Centro-Ibérica del Macizo Ibérico o Macizo Hespérico (Julivert, et alii 1972; Julivert, 1983). En general, puede decirse que esta zona del Macizo Ibérico no es especialmente rica en afloramientos calcáreos (Val y Hernández, 1989), correspondiendo estos a escasas excepciones de intercalaciones carbonatadas en el registro estratigráfico de la zona Centro-Ibérica, con un mayor o menor grado de recristalización y dolomitización, situadas, dentro de la escala cronoestratigráfica, en el Precámbrico, el Cámbrico, el Devónico y el Carbonífero.

El aparato kárstico de la Cueva de Maltravieso se desarrolla en una estrecha franja de calizas y dolomías marmóreas del Carbonífero inferior (Paleozoico) (Tena Dávila y Corretgé, 1982), que en la zona que nos ocupa se encuentran plegadas y fracturadas, dispuestas en bancos de 1 a 2 m, formando parte del flanco suroriental del sinclinal de Cáceres, estructura de plegamiento originada por la orogenia Varisca, cuyo núcleo se encuentra constituido por pizarras también carboníferas, siguiendo su eje la dirección Noroeste-Sureste. Las calizas se encuentran limitadas en los bordes del sinclinal por materiales impermeables o de baja permeabilidad, como pizarras, areniscas y cuarcitas. Estas calizas, masivas, de color gris, con óxidos de hiero y abundantes arcillas en los planos de estratificación, se encuentran además afectadas por una fracturación varisca que da lugar a un sistema de diaclasas, fracturación que se manifiesta con más claridad que la superficie de estratificación (S0). Este sistema de superficies de debilidad, estratificación y fracturación, es el responsable de las directrices generales de la karstificación externa y del acavernamiento.

Geomorfológicamente, la Cueva de Maltravieso se encuentra situada en la unidad morfoestructural de la Península Ibérica denominada Macizo Hespérico Meridional (Gutiérrez Elorza, 1994) y más concretamente, en la parte central de la llamada penillanura extremeña, comprendida entre la Depresión del Tajo al Norte y la Depresión del Guadiana al Sur. El marco cronológico de la penillanura extremeña es muy amplio encontrándose acotado por los arrasamientos premesozoicos del Macizo Hespérico y el desarrollo plio-cuaternario de las rañas (Rodríguez Vidal y Díaz del Olmo, 1994).

2. UNA PROPUESTA CRONOLÓGICA PARA LAS MANIFESTACIONES DE MALTRAVIESO



El intentar establecer un marco cronológico para las diferentes representaciones pictóricas halladas en la cueva de Maltravieso es una tarea complicada, ya que no existen superposiciones que abarquen todas las manifestaciones. Por otra parte el intento realizado para obtener una datación radiométrica de una de las puntuaciones negras superpuestas en forma de haces a todas las representaciones de manos no nos proporcionó ningún resultado, ya que el pigmento analizable no era carbón vegetal sino manganeso mineral.

Esta imposibilidad de conseguir una fecha que posibilitara una datación post quem de la mayor parte de las manos, nos ha llevado a intentar establecer una cronología diacrónica basada en la sucesión iconográfica. Estratigráficamente, las sucesiones de pictogramas únicamente se pueden constatar fehacientemente en el llamado "Camarín de las Manos", aunque para determinadas fases de la secuencia hemos tenido que recurrir al panel V de la Galería de la Serpiente o al panel XXII de la Sala de las Pinturas.

1ª FASE:


En la base estratigráfica se sitúan las manifestaciones profundamente incisas correspondientes a un protomos de caprino y dos triángulos yuxtapuestos recubiertos por una colada estalagmítica del panel III. Para los ideomorfos, tradicionalmente asociados a símbolos femeninos, se conocen abundantes paralelos cuya atribución cronológica generalmente se sitúa en los primeros estadios de las manifestaciones rupestres dejadas por nuestros antepasados. Así recurriendo al cuestionado sistema cronológico basado en las características estilísticas de A. Leroi-Gourhan, estas figuras que se encuadrarían en el Estilo I, deben adscribirse al Auriñaciense. Son numerosos los testimonios de este tipo de manifestaciones, asociados generalmente a conceptos de fertilidad y fecundidad, como por ejemplo el conocido bloque calizo de La Ferrassie (Dordogne) descubierto en 1911 por D. Peyrony (1934) en un nivel arqueológico fechado en el entonces llamado Auriñaciense III, y que en la actualidad se corresponde con un Auriñaciense Medio. Otro resto paralelizable con estas formas triangulares, es el bloque calcáreo hallado por L. Didon (1911) en el nivel Auriñaciense Medio del Abri Blanchard (Dordogne), en el que se distinguen algunos triángulos que se han identificado como vulvas femeninas.

Sin embargo en esta fase estilística son extremadamente raras las representaciones de zoomorfos. El caprino, toscamente representado, posee unas características morfoestilísticas más propias de representaciones del Estilo III, pero el recubrimiento calcítico y la proximidad con los triángulos, por otra parte ausentes en esta fase estilísitca avanzada, nos lleva proponer para estas manifestaciones una cronología encuadrable en el Auriñaciense Medio-Final.

2ª FASE:


Para este segundo estadio, debemos recurrir al panel V del Corredor de la Serpiente en el que se aprecia claramente la figura de un meandriforme que se encuentra infrapuesta a tres de las manos negativas que se distinguen en esta superficie y por lo tanto debe de ser anterior en su ejecución, sin descartarse su posible simultaneidad. Dado que carecemos de unos criterios cronológicos más precisos, lo único que podemos evidenciar es su posición estratigráfica intermedia entre la fase (1) de las figuras profundamente incisas y la fase (3) de las siluetas de manos. Según F. Jordá y J.L. Sanchidrián (1992) esta figura ofrece una cronología más precisa....., figura que tiene un amplio desarrollo en toda la península durante el Magdaleniense medio. Aparentemente esta afirmación, como veremos a continuación por la cronología de las manos no se puede generalizar.

3ª FASE:

Tras un largo abandono de la cueva, aunque el lapso de tiempo no se puede fijar con exactitud debido a las diversas variables que se pudieron producir como pueden ser la cantidad de precipitaciones, el volumen de agua filtrada, etc., durante el cual se formó la colada estalagmítica que recubre las figuras antes descritas, se realizó el conjunto de las manos, aparentemente, sólo interrumpido por la realización del meandriforme. Teniendo en cuenta su similitud morfométrica, coloración y distribución espacial en la cavidad, creemos que todas ellas poseen una unidad cronocultural que puede ser más o menos dilatada, pero que por paralelismos con otros conjuntos se puede fechar en el Perigordiense o Gravetiense.

A pesar de la abundancia de testimonios de manos en el arte rupestre, solamente contamos con dos dataciones radiocarbónicas directas para una de estas representaciones. Se trata de una de las manos silueteada en negro de la Grotte Cosquer (Bouches-du-Rhône), (Clottes y Courtin, 1994). La muestra de carbón antes mencionada fue analizada dividiéndola en dos partes que proporcionaron las fechas de 27110±390BP (GIFA92409) para la primera mitad y de 27110±350BP (GIFA92491) para la segunda mitad, lo que nos sitúa coherentemente en un horizonte cultural gravetiense.

A lo largo de la historia de la investigación de la Grotte de Gargas (Hautes- Pyrénées) diversos autores propusieron la hipótesis de que las manos y las series de grabados pudieran ser contemporáneos, teniendo en cuenta que las figuras incisas habían sido encuadradas por sus paralelos en objetos de arte mueble en un horizonte cultural perigordiense Superior o gravetiense (Nougier, 1984). Pero recientemente esta cueva ha entrado a formar parte de las estaciones con figuras rupestres datadas por métodos físico-químicos. A pesar de que algunas manos negativas están pintadas con el halo de color negro, el análisis de pigmentos demostró que éstas se habían realizado con manganeso (Clot, Menu y Walter, 1995) y por tanto no podían ser fechadas. Pero a raíz del descubrimiento de la cueva submarina del Cap Morgiou, y con el fin de paralelizar las manos en ella encontradas, se volvió a revisar la cavidad pirenaica permitiendo a J. Clottes efectuar el sensacional hallazgo de unas pequeñas esquirlas de hueso en una de las grietas de la cueva muy próxima a una de las manos situada en el panel IV de la sala I. Una vez analizados estos restos óseos mediante el acelerador de partículas se obtuvo una datación de 26860±460BP (GIFA92369) (Clottes et alii 1992).

De forma indirecta poseemos otra datación radiométrica, en este caso para la cueva de La Fuente del Salín (Cantabria). Esta cueva tiene una unidad temática restringida a representaciones de manos y el yacimiento hallado en el interior de la cavidad sólo posee un nivel arqueológico. Precisamente en este estrato se encontró un hogar que fue datado en 22340±510/480BP (GrN18574) (Moure Romanillo y González Morales, 1992). Si tenemos en cuenta que se trata de un conjunto cerrado se puede inferir que el hogar estuvo encendido cuando se pintaron las manos y por lo tanto la fecha de las mismas debe de ser similar a la del hogar.

Como podemos comprobar poco a poco se van concretando las fechas y confirmando las suposiciones del abate H. Breuil (1952) que ya situaba las siluetas de manos entre las manifestaciones más antiguas del arte pleistoceno. En su ordenación cultural, basada en el análisis de las superposiciones, las manos se encuadraban en el llamado ciclo auriñaco-perigordiense. Esta clasificación se fundamentaba en la minuciosa observación de cientos de paneles decorados como los de las cuevas de Font de Gaume o El Castillo, en los que las improntas de manos siempre estaban infrapuestas al resto de las figuras, ya fueran grabadas o pintadas.

El gran número de manos en negativo de la cueva de El Castillo (Cantabria) se sitúan siempre infrapuestas al resto de las figuras que aparecen en los diferentes paneles. Recientemente, en el marco de dos proyectos de investigación para obtener dataciones y realizar estudios en diversas cavidades de la Cornisa Cantábrica, se han conseguido fechar dos representaciones zoomorfas de esta cueva de la vega del Pas. Se trata por un lado del bisonte bícromo situado en la gran sala de la entrada y que recubre cuatro manos negativas en ocre rojo. Para esta figura la fecha obtenida es de 12910±180BP (GIFA91172). Relativamente cerca de esta figura, se ha datado otro bisonte bícromo para el que la fecha es de 13060±200 BP (GIFA91004) y que en este caso sólo se superpone a una mano en negativo (Valladas et alii, 1992).

Como vemos las mediciones radiométricas sitúan con bastante precisión estas dos figuras zoomorfas en un horizonte cultural Magdaleniense Medio regional (Moure Romanillo, et alii, 1996). Es evidente que no se pueden correlacionar los dos tipos de manifestaciones, ni tampoco excluir la posible contemporaneidad de las mismas, pero teniendo en cuenta la diferencia de coloración, así como el estado de conservación de las siluetas de manos, dicha sincronía a nosotros, nos parece cuando menos dificultosa, considerando como más plausible una cronología más antigua.

Algo similar ocurre con la cueva de Altamira (Santillana del Mar, Cantabria), aunque en este caso la superposición de las figuras fechadas no es tan directa como en el caso antes descrito. En el estudio inédito todavía (Piñón Varela y Ripoll López, en prep.) de las diferentes figuras del techo de Altamira, encargado por el prof. F. Bernaldo de Quirós entonces, director del Centro y Museo de Altamira, pudimos comprobar que los estudios realizados con anterioridad no se habían llevado a cabo directamente en la cavidad (Jordá Cerdá, 1972), sino basándose en los dibujos del abate Breuil (Breuil y Cartailhac 1906), que sin embargo están cargados de errores al haberse realizado a mano alzada y haber compuesto las láminas a distancia. En síntesis la secuencia pictórica constatada es la siguiente: existe una primera etapa de grabado en el que se asocian elementos figurativos (ciervos y peces) y diseños abstractos (las llamadas "chozas" que nosotros creemos que representan vellos púbicos), seguida por un segundo momento esencialmente pictórico y figurativo sin aparente relación con la fase precedente. En esta segunda fase, cabría señalar la presencia -y por este orden- de:

a) siluetas negras perfiladas.
b) contornos grabados de los grandes bisontes.
c) bícromos (o polícromos).
d) dibujos naturalistas grabados (ciervo bramando y antropomorfos).

Contrariamente a lo que se ha señalado en varias ocasiones una parte de estos bícromos se encuentran infrapuestos a los claviformes.

Estos signos rojos femeninos (llamados claviformes) de color carmín y que constituyen la tercera etapa, se distribuyen a lo largo de la zona sureste de la sala recubriendo frecuentemente a los dibujos grabados de chozas o vellos púbicos que indicaban el inicio de la frecuentación artística del lugar. Esta fase puede asociarse por lo menos desde un punto de vista cromático a los llamados caballos chinos realizados así mismo en color carmín.

Existe una cuarta etapa, escasamente representada, de figuras contorneadas con pigmentos de color violáceo cuya posición cronológica en términos relativos, contrariamente a lo expuesto con anterioridad, cabe atribuirla a una fase posterior a la pintura carmín -es el caso de las manos en negativo sobre los denominados caballos chinos- y por consiguiente también después de los bícromos.

Por último, el detallado examen de este techo, revela la existencia de una serie de figuraciones grabadas que constituyen una quinta etapa, entre los que destaca el grupo de 9 antropomorfos (Breuil y Obermaier 1935:72-76; Ripoll Perelló 1957-58). Estos no han podido ser relacionados con las fases antes descritas ya que estas representaciones al igual que otros grabados, básicamente de cérvidos, no aparecen infrapuestos o superpuestos a ningún otro motivo.

Esta sucinta descripción nos demuestra que en el caso de la llamada Capilla Sixtina del Arte Cuaternario, las manos no se sitúan en la base pictórica sino todo lo contrario. Se han obtenido varias dataciones de C14 para varios de los zoomorfos del techo. La primera de ellas es de 13570±190BP (GIFA91178) y corresponde al pequeño bisonte silueteado en negro en la zona central del techo, próximo a la cabeza del gran bisonte estático bícromo. Para los llamados bisontes polícromos se han realizados dos dataciones, una de ellas en el gran bisonte bícromo hacia la izquierda, en el centro exacto del techo, ha proporcionado una fecha de 13940±170BP (GIFA91179). Otra muestra extraída del lomo de gran bisonte polícromo en posición estática y orientado hacia la derecha ha dado una cronología de 14330 ±190BP (GIFA91181) (Moure Romanillo et alii 1996; Valladas et alii 1992).

Si tenemos en cuenta estas mediciones radiocarbónicas, podemos comprobar que las grandes manifestaciones de bisontes en Altamira son ligeramente anteriores a las de El Castillo y por lo tanto se sitúan en un Magdaleniense Medio. En relación con las figuras de manos que, como ya hemos visto antes, se sitúan prácticamente al final de la secuencia pictórica, es evidente que en este caso son posteriores a los zoomorfos y por lo tanto, sin excluir una relativa contemporaneidad, deben de atribuirse culturalmente a un Magdaleniense Superior.

Como conclusión a esta segunda fase pictórica de Maltravieso podemos decir que salvo algunas excepciones como el caso de la cueva de Altamira o el resto de estaciones que no han podido ser fechadas, si tenemos en cuenta la coherencia del conjunto de dataciones que poseemos para siluetas de manos, es posible incluir las de la cueva cacereña en un horizonte cultural gravetiense, aunque no se conozca por el momento ningún yacimiento atribuido a esta época en la zona.

4ª FASE:


Al igual que ocurría en la segunda fase, para explicar esta, debemos referirnos a otro conjunto de representaciones que no se encuentran en el panel III o Camarín de las Manos, sino en el panel XXII o panel principal. En una posición secuencial intermedia entre las siluetas de manos y la quinta fase en la que se representan los haces de puntuaciones negras, sobre la superficie antes descrita, se trazaron tres ideomorfos trianguliformes. Estas figuras pintadas, en ocre rojo carmín muy intenso y con diferentes características morfométricas, se sitúan por encima del halo de varias manos e infrapuestos de forma evidente a las serie de puntos. Para establecer su cronología se ha recurrido en varias ocasiones (Almagro Basch, 1969; Jordá Cerdá y Sanchidrian Torti,. 1992) a paralelismos con otras cavidades de la cornisa cantábrica o con la cueva de La Pileta (Benaoján, Málaga). Esto ha hecho suponer a estos autores que tales figuras se debieron realizar durante etapas ya avanzadas del arte paleolítico (Jordá Cerdá, 1970). Nosotros no creemos que exista una base sólida sobre la que sustentar un encuadre cronológico o una interpretación de estos triángulos, simplemente podemos explicitar su posición intermedia en esta secuencia.

5ª FASE:


En la capa superior de la seriación pictórica del Camarín de las Manos, se distinguen claramente dos haces de líneas de puntuaciones negruzcas. En este caso tampoco podemos precisar el lapso de tiempo transcurrido desde que se plasmaran las siluetas de manos, o en el caso del panel XXII, desde que se realizaron los triángulos. La única circunstancia constatada es que estos trazos discontinuos negros siempre se superponen a las manos en todos los paneles. Como ya decíamos al principio de este capítulo, tomamos dos muestras de sendas puntuaciones con el fin de conseguir una datación. Un análisis preliminar del pigmento nos constato que se trataba de manganeso y que por lo tanto no se podía efectuar la datación. Una vez enviadas las muestras y cuando estabamos analizando en detalle la documentación fotográfica, fundamentalmente las diapositivas con película infrarroja, comprobamos que las mencionadas digitaciones negras no respondían al espectro lumínico, hecho que nos puso sobre la pista de que podría tratarse de un pigmento inorgánico.

Todas estas superposiciones de las puntuaciones sobre las manos se han podido constatar en otros paneles, como por ejemplo en los identificados con los números XXII y XXIII de la misma Sala de las Pinturas. Leroi-Gourhan (1964) asociaba en su interpretación dicotómica estas series de puntos con signos masculinos, pero como en su momento escribía M. Almagro (1969) sobre su significación segura es difícil dar una solución válida.

6ª FASE:


Por último, sin una correlación evidente con las series superpuestas, encontramos otro conjunto de manifestaciones difícilmente correlacionables con el resto. Se trata del panel XIII con grabados de trazo fino de la Sala de las Chimeneas, el panel XIV con un protomos de équido pintado en ocre rojo y un ideomorfo semicircular, también pintado en ocre marrón-beige, así como los paneles XXVII y XXVIII de la Sala de las Columnas con sendas representaciones pintadas de un ciervo y un bóvido.

Cada una de estas figuras posee de manera independiente una técnica y un estilo diferente en cuanto a su realización. Sin embargo estas mismas características estilísticas nos llevan a proponer un estadio bastante más avanzado que el de las manos, posiblemente paralelizable con la fase de las puntuaciones negruzcas. En el caso de los grabados filiformes creemos que las características estilísticas, ya evidenciadas en otros conjuntos situados en la zona sur de la Península Ibérica, como pueden ser las líneas cérvico-dorsales muy marcadas, la ausencia de detalles en las extremidades o de otros caracteres morfológicos, junto con las cabezas muy alargadas, se pueden situar en el habitual Estilo III-IV de A. Leroi-Gourhan. Hacemos hincapié en el hecho de que la gran mayoría de los grupos artísticos descubiertos en esta zona geográfica poseen unas características similares, difíciles de encajar estrictamente en alguno de los estilos propuestos, hecho que nos hace pensar en la posibilidad de establecer un nuevo estilo, el ibérico o extracantábrico que podría incluirlos a todos.

En uno de los casos esta circunstancia es plausible dado que, a falta de un análisis de pigmentos, el bóvido pintado en negro se puede correlacionar con las puntuaciones negras superpuestas a las manos. Si este hecho se constatara, posiblemente podríamos incorporar a este último estadio de manifestaciones aquellas representaciones incisas o pintadas que antes mencionábamos.

El establecer un marco cronológico para la cueva de Maltravieso, resulta extremadamente complejo, precisamente por la ausencia de representaciones zoomorfas características que por lo menos nos permitan hacer un encuadre estilístico. En definitiva, comprobamos que existe un primer y fugaz momento encuadrable en el Auriñaciense Medio o Final. Una segunda fase igualmente esporádica, previa a la plasmación de las manos que se corresponde con la tercera fase, la más importante, y situada posiblemente en un horizonte cultural gravetiense. Posteriormente se documentan otras pictografías cuya cronología es aún más imprecisa si cabe, aunque creemos que se posicionaría en un momento transicional entre el Solutrense Final y el Magdaleniense Inicial.

Esperamos que en un futuro próximo las técnicas de datación avancen sustancialmente y permitan la posibilidad de fechar otros materiales que no sólo sea el carbón. Sin duda el realizar una excavación en la Sala de las Chimeneas nos proporcionaría, de existir un yacimiento, la posibilidad de encuadrar con una mayor fiabilidad el conjunto de representaciones de esta cueva cacereña
3. El conejar


La Cueva del Conejar está situada en una zona donde existían antiguos hornos de cal. No ha sido objeto de muchas excavaciones, sólamente fue excavada superficialmente por Ismael del Pan en 1917, naturalista y profesor del Instituto de Segunda Enseñanza de Cáceres.
Encontró restos de distinta fauna sin interés especial y varios instrumentos que podrían datarse en la Edad del Bronce, así como cerámica de origen neolítico. En la actualidad existen en su emplazamiento unas naves industriales que hacen peligrar su existencia.

Actualmente los grupos ecologistas Sierra de la Mosca, Ecologistas en Acción y Holísticos en Acción piden la paralización del proyecto de construcción de 965 viviendas en la falda de la Montaña. El nuevo residencial, denominado Vistahermosa, está situado entre la ronda de San Francisco y el trazado de la futura ronda este, cerca del cruce con la carretera de Medellín, un lugar donde ahora pastan las ovejas y habitual para los aficionados a la recogida de espárragos.
Los denunciantes estiman que esta urbanización atacará directamente a la cueva del Conejar, conformada en el área del Calerizo y considerada como uno de los mejores ejemplos de los restos del poblamiento de la Edad de los Metales.
4. Cueva de Santa ana


Si en algún lugar del Calerizo cacereño existe la posibilidad de hallar restos fósiles de homínidos que habitaron la zona hace cientos de miles de años, ese es la cueva de Santa Ana. Se trata de un lugar poco conocido a causa de su ubicación el interior del recinto del Cimov, que la ha hecho prácticamente inaccesible durante décadas, si bien los militares la estuvieron utilizando un tiempo como polvorín.

El caso es que no ha sido destrozada como ocurrió con otras cavidades del Calerizo, lo cual supone una ventaja para los investigadores del proyecto Primeros Pobladores de Extremadura, que esperan convertir Santa Ana nada menos que en uno de los principales yacimientos paleolíticos de Europa. Lo dice toda una eminencia como es el paleontólogo Eudald Carbonell, codirector del proyecto junto con Antoni Canals e Isabel Sauceda, y conocido en todo el mundo dentro de su especialidad por ser uno de los máximos responsables del famoso yacimiento burgalés de Atapuerca.

El científico catalán dirige los trabajos de Santa Ana, donde se ha instalado una estructura que protege el yacimiento de la lluvia.

Primeramente se preparó la cavidad para iniciar la excavación propiamente dicha. «Estamos ante un yacimiento muy complejo, que por su configuración requiere de una muy buena tecnología y de gente con experiencia», afirma.

Se han hallado dos hachas de mano de gran antigüedad, y también restos de animales que han permitido datar la parte superior de la cueva en alrededor de 130.000 años, mientras que los estudios paleomagnéticos que se han llevado a cabo hacen suponer al equipo de investigadores que puede contener materiales con una antigüedad de un millón de años.

"Estamos convencidos de que en tres o cuatro años Santa Ana será uno de los yacimientos más importantes de Europa", aventura Eudald Carbonell, quien se basa en las herramientas y los fósiles encontrados hasta la fecha para adelantar que "estamos muy cerca de tener aquí el achelense más antiguo de Eurasia".

Estos estudios pueden establecer de una manera científica la manera en la que se produjo el poblamiento de la zona de Cáceres, según todos los indicios uno de los más antiguos de Europa, así como determinar el medio ambiente en el que vivían aquellos primeros homínidos.

Sobre la posibilidad de encontrar restos humanos, los científicos del proyecto se han mostrado siempre muy prudentes. Eudald Carbonell es el único que se ha aventurado a afirmar que en la zona de Santa Ana existen fósiles de homínidos casi con toda certeza, si bien siempre ha advertido de la enorme dificultad que entraña localizarlos.

5. La becerra

Citada por Simon Benito Boxoyo en el siglo XVIII, (este mismo autor nos habla de otras cuevas hoy desconocidas, asegurando que no se les conocía final, como la Cueva de San Benito que por su nombre podemos presumir que se encontraría en las inmediaciones de la ermita, hoy acorralada literalmente por una urbanización de viviendas cerca del campo de golf). Esta cueva hoy día ha desaparecido por la explotación de unas canteras en el Junquillo.